[2. Realismo]. Bovary: apasionada y atemporal

Para cada época hay, siempre, una Madame Bovary. Una mujer inteligente, plagada de poesía, pasión y miseria que nos llena y nos hace desear experimentar lo mismo que ella. La de esta época, por supuesto, es Lana del Rey. La estadounidense solitaria, la mujer triste, la eterna amante. Siempre rodeada de hombres, alguna vez muerta de hambre. Guardiana de los sentimientos infinitos y transversales a todas las mujeres.
Tantas mujeres e ídolas a lo largo de la historia, y sin embargo se nos ocurre admirar constantemente un único sentimiento, una única realidad profundamente deseada: el de la libertad. La libertad de amar, de escoger, de gozar entre amantes y cuestionar las cadenas de castidad que se nos han impuesto. Tantos besos apasionados y acabamos siempre en lo mismo, destrozadas, quebradas, ilusionadas con ese amor destellante y caótico que nos haga sentir vivas, sin considerar jamás el dolor, los ríos de lágrimas y dolores de cabeza que recibiremos a cambio.