[7. Las poetas Beat]. De amores y caída: la poesía de Elise Cowen

30.07.2021

Elise Cowen, poeta nacida en 1933, en la sucia e idealizada ciudad de Nueva York, escapó (como muchos de nosotrxs) de su vida tormentosa a través de la poesía. 

Su dolor era su neurodivergencia; su depresión ahogante la atrapó en un hospital psiquiátrico que terminó por quebrar su mente, un lugar oscuro y poco ideal para una mujer que había sufrido un aborto recientemente.

Previo a su encierro, formaría parte de la llamada generación Beat; un grupo de seres destrozados, con mentes plagadas de caos y pena. Allí amó a hombres y a mujeres, probó drogas con Ginsberg, tuvo orgasmos con Sheila y se destruyó, profunda y lentamente, pedazo a pedazo, a sí misma.

Judía, diversa y romántica. Cowen plasmó en su poesía todo su dolor, una poesía mucho tiempo perdida, pues, lamentablemente, al salir del hospital psiquiátrico que la había mantenido prisionera, tomó la determinación de acabar con su propia vida en 1962, lo que dio a sus padres el espacio y tiempo suficiente para deshacerse de los "rebeldes" poemas de su propia hija. Horrorizados por sus experiencias lésbicas y sus experiencias con las drogas, quemaron su poesía y, con ella, parte del espíritu de Elise.

Por suerte para ella, su amigo cercano Leo Skir se encargó de publicar de forma póstuma su trabajo. Así, Skir repartió por revistas y diarios la poesía de su compañera. Poesía que es compartida y admirada hoy, dispuesta para ser leída en esta misma publicación.


SENTADA

Sentada contigo en la cocina
conversamos de todo
y te amo bebiendo té.
"Eso" es la palabra perfecta,
regia y hermosa. ¡Oh,
cuánto deseo, aquí mismo, tu cuerpo,
con o sin poemas barbudos! 


Poema que, como estudiantes con cierta sensibilidad romántica que somos, asumimos está dirigido a una mujer que Cowen probablemente amó y deseó con pasión. El verso "con o sin poemas barbudos!" creemos refiere a una exclusión o rechazo de ese espacio lleno de amor y feminidad por parte de los hombres, a sus "poemas barbudos", a sus versos masculinos, ausentes en esa cocina íntima y amorosa. 

Sin amor
Sin compasión
Sin inteligencia
Sin belleza
Sin humildad
Veintisiete años son suficientes
Madre - demasiado tarde - años de locura - Lo siento
Papá - ¿Qué pasó?
Allen - Lo siento
Peter- Santa Rosa Juventud
Betty - Tanta valentía femenina
Keith - Gracias
Joyce - Chica hermosa
Howard - Nene, cuídate
Leo - Abrir las ventanas y Shalom
Carol - Deja que suceda
¡Déjenme salir ahora por favor!
Por favor, déjame entrar

Este poema sin título pareciera ser un preámbulo de su suicidio. Son versos de despedida, que quitan el aliento. Palabras sin esperanza, en donde busca ponerse fin a sí misma de modo anticipado, cual crónica de una muerte anunciada.

Universidad Alberto Hurtado
Literatura Contemporánea
2º semestre de 2021
Profesora: Elena Águila
Ayudante: Genaro Renconret
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