[6. Modernismo anglosajón]. Un Cuarto Propio de Virginia Woolf

31.07.2021
Mujeres por el Derecho a Sufragio en la Inglaterra de 1903
Mujeres por el Derecho a Sufragio en la Inglaterra de 1903
Virginia Woolf
Virginia Woolf

¿Y tenemos hoy un cuarto propio?

Las mujeres hemos reivindicado con fuerza nuestros derechos a través de la historia. Al menos en Occidente se podrían afirmar mayores garantías y participación del género femenino, para aquellos espacios que estaban generalmente destinados para los hombres, sobre todo aquellos de la esfera pública. Aun así, basta con que algunos de los pilares democráticos que estructuran la democracia se vean en peligro de ser trastocados, para que los derechos de las mujeres así como las mismas, nos veamos nuevamente expuestas al peligro.

Es entonces cuando se contradice aquella supuesta emancipación. Llevándolo al plano literario, Virginia Woolf denunció la falta del cuarto propio y de la autonomía económica para poder escribir. Hoy, reflexionando en retrospectiva la historia de las mujeres desde que Woolf condiciona el empoderamiento femenino, podemos observar que la realidad sigue siendo lejana a aquella autonomía deseada, necesaria y justa, y que aún no tenemos esa habitación propia.

En el capítulo dos de Un Cuarto Propio Virginia reflexiona: "En cien años ... las mujeres ya no serán el sexo protegido. Participarán en todas las actividades y labores que les están vetadas hoy" (43). Y pues claro, las mujeres hoy pueden votar, pero aún los cargos públicos son mayoritariamente ocupados por hombres, o bien, pueden usar faldas, pero aún si salen vestidas con dicha prenda y son atacadas en el ámbito sexual, la jurisprudencia culpará a su ropa y a la misma mujer por su "provocación". Y aunque estos contrastes nos hacen reflexionar, lo siento Virginia, pero aún no tenemos realmente un cuarto propio. Aunque las mujeres hoy puedan ganar su propio dinero, sus sueldos serán menores en cuanto a lo que ofrece el mercado laboral para los sujetos masculinos.

En el espacio público y situándonos en el terreno intelectual y científico las mujeres suelen ser relegadas de la historia. Como se menciona en La Tercera, de los 935 premios Nobel que se han entregado hasta el año 2018 solo 51 han sido para mujeres. En este sentido es necesario reflexionar acerca de la clase y en cómo esta afecta la posición de las mujeres en su participación como sujetas en las diversas esferas públicas de la vida social. Cuando Gloria Anzaldúa propone olvidar el cuarto propio, y escribir en cualquiera sea el lugar y el tiempo, pareciera ser válido hasta cierto punto. ¿Por qué simplemente no podemos gozar de las ganas de escribir en plenitud?, ¿por qué para las mujeres debe ser un privilegio el poder publicar, ser reconocidas y leídas? La escritura tiene entonces todo que ver con la intersección de clase y género. Ser mujer, es símbolo de ser quien lava la ropa, quien cocina, quien materna y cría, quien tiene dos trabajos (la casa y el oficio que realice). ¿Podría entonces obtener siquiera un espacio para sí misma? Probablemente, y sin tachar de resentimiento, la mujer que goce realmente de plenitud económica no divagará por estas problemáticas que determinarán su éxito.

¿Cuántas Mary Shelley habrán sido olvidadas en la faz de la tierra?, ¿cuántas murieron sin ser obviadas por la historia oficial escrita por el hombre?

Universidad Alberto Hurtado
Literatura Contemporánea
2º semestre de 2021
Profesora: Elena Águila
Ayudante: Genaro Renconret
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